miércoles, 1 de marzo de 2017

Con sabor a internacional!

Cómo disfrutar de tu viaje cuando las cosas no salen como lo esperas 

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¿Se te fue el tren? ¿Tu viaje no ha resultado ser lo que esperabas? ¡Tranquilo! ¡No todo es tan malo! Te compartiré los secretos que mi amiga, Dánica,  me dio durante un viaje de mochileros en Bruselas. Estos consejos te darán la solución para afrontar las adversidades durante un viaje y así podrás disfrutar cada momento. ¡No te los pierdas! 
Poco antes de que el tren se largara, Dánica aceleró como el viento mientras yo corría a tropezones con las agujetas desatadas y evitaba derramar el café americano. Parecía que estaba persiguiendo a un delincuente famoso. Me enfadé con ella porque, además de que hube derramado mi café con tal de no perderla de vista, Dánica jamás podía esperar al próximo tren aunque hubiera decenas de ellos cada hora. Después de hacer pucheros y reclamarle su voraz sentido del tiempo, ella me explicó sus tres leyes que la hacen feliz en sus viajes. 
1.    Ser más rápido que el péndulo.
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“Entre más tiempo ganes, más tiempo tendrás para disfrutar” me dijo Dánica. Sobre todo si se trata de lugares lejanos, no desperdicies un solo momento para visitar monumentos locales, probar la comida típica y formar parte de sus tradiciones (¡como el carnaval de Río!) pues, ¿quién tiene la certeza de que podrás estar en ese lugar nuevamente?
2.    Saborear los segundos
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Sé feliz con lo que tienes y deja pasar lo que se te escapó. Usa esta ley como comodín cuando las cosas no salgan como lo esperas. No hagas berrinches si tu tren se fue frente a tus narices o si el lugar que tanto querías visitar está cerrado. Si estás en una tierra lejana, lo más inteligente que puedes hacer es disfrutarlo. El que se enoja no sólo pierde dinero sino también tiempo. Respira profundo, deambula en calles secretas, habla con desconocidos y siéntete afortunado. ¡Estás viajando!
3.    Cibus est sacra
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“La comida es sagrada”. A menos que seas millonario, seguro que no querrás desperdiciar ni un solo bocado de comida. Pero cuando se habla de que la comida es sagrada, no sólo es por la cantidad de pobres que hay en el mundo, sino también porque en ella está inscrita la sonrisa, la pasión y la historia de una cultura. Busca la mejor comida local y exótica para empaparte más del estilo de vida del lugar que visitas.
Dánica parecía ser más sabia de lo que creía. Ahora comprendo sus ganas de vivir al máximo y degustar cada minuto. Sin fatigas y sin frustraciones. Con pasión resiliente.  
¿Qué piensas de las tres leyes de Dánica? ¿Crees que son de gran utilidad? ¿Has aplicado algunas de ellas en ocasiones? ¿Cuáles más agregarías?  O por el contrario, ¿estás en desacuerdo con alguna de ellas? ¡Deja tu comentario abajo y no dudes en escribirme tus dudas!